
Las habilidades que necesitamos para convertirnos en verdaderos expertos del póker incluyen una serie de destrezas que, por separado, no nos ofrecerán beneficios ostensibles. Como detallamos en la primera parte de nuestro artículo, la selección de mesas y la administración de banca son dos elementos fundamentales.
A ellos se agregan la capacidad para regular nuestro descanso y alimentación en torneos de póker online multi-mesa y en torneos en vivo, las habilidades necesarias para que las actitudes negativas de otros jugadores no nos afecten en el plano emocional, y el poder negociar con otros jugadores en ciertas circunstancias, entre otras.
La especialización en uno solo de todos los aspectos necesarios para convertirnos en expertos del póker no nos llevará al éxito. Por ello, es preferible tener solo una pequeña experiencia en cada uno de ellos a tener mucha experiencia en uno o dos, descuidando por completo el resto.
La disciplina es uno de los aspectos más controvertidos para cualquier jugador de póker. El problema que sufren casi todos los jugadores de póker que intentan dar el salto al póker profesional es el de la falta de disciplina.
Muchos tienen el potencial para convertirse en expertos del póker pero fracasan a la hora de la regularización de hábitos del póker (establecer tiempos fijos para el estudio y análisis de manos de póker, para sus sesiones de juego, etc.). Una buena preparación, por otra parte, le asegura a cualquier jugador un buen nivel de confianza. Los jugadores de póker medianamente buenos suelen ser arrogantes, justamente por no haberse formado de manera correcta en ciertos aspectos teóricos y prácticos.

La opinión general y el sentido común suelen unir habilidad técnica con juego experto. No cabe duda de que para tener éxito en el póker es necesario tener un profundo conocimiento de las reglas de juego y de las distintas estrategias que podemos implementar en una partida. Sin embargo, para ser un jugador de póker experto necesitaremos mucho más que ello.
Los expertos del póker se caracterizan por un alto nivel de adaptabilidad. Uno de los requisitos que no puede dejar de tener un jugador de póker ganador es la capacidad para adaptarse correctamente a distintas condiciones de juego.
En ocasiones será necesario utilizar a nuestro favor distintas habilidades sociales para poder participar en un determinado juego de póker, por ejemplo (especialmente si jugamos póker hogareño). Otras tantas tendremos que aplicar conocimientos teóricos en situaciones de alta complejidad.
Los mejores jugadores de póker saben que para tener un juego de buen nivel tienen que tener una excelente capacidad para tomar decisiones de todo tipo. Para el común de los jugadores las decisiones en el póker se plantean a nivel de la elección de manos y el apostar o no apostar.
Otras decisiones, de igual o mayor importancia, suelen ser descuidadas. Por ello, cualquier jugador ganador debería preocuparse por llevar a cabo una buena selección de mesas y asientos de póker, por administrar su banca de la mejor manera y aprender a sacar provecho tanto de manos altas como de manos bajas (esto incluye la habilidad de hacer creer a nuestros oponentes que estamos haciendo un farol cuando tenemos la nuts).

Muchos jugadores que eligen una mesa de juegos de póker a menudo fracasan en una de las selecciones más importantes: la de la variedad del póker a jugar. El 90% de los jugadores de póker se inclinan por Texas Hold’em.
Las características particulares del póker Hold’em (especialmente No-limit Hold’em), hacen de esta variedad una de las más complejas del póker. En un casino y en límites medianos o altos solo los mejores jugadores tendrán probabilidades de obtener buenas ganancias en efectivo. Aquellos que no tengan la suficiente experiencia podrán encontrar mejores ganancias en variedades del póker menos jugadas, como Omaha o Stud.
En general, los jugadores de póker que obtendrán las mejores ganancias en un casino son los que tienen el tiempo y la dedicación para recorrer varias mesas de juego y seleccionar los más adecuados de acuerdo a factores como los límites, el estilo de juego y la cantidad de jugadores que participan.
En algunos casos la selección de mesas puede ser sencilla. Por ejemplo, si en un casino queremos jugar Stud y solo hay dos mesas de juego, después de evaluar las características de cada una probablemente no resulte difícil decidirnos por una de ellas. En cambio, en una sala online en la que tenemos más de 50 mesas para elegir esto puede resultar más complejo.
No necesariamente tendremos que empeñarnos por encontrar el mejor juego de toda la sala, pero tendremos que tener la disciplina para retirarnos de inmediato si las condiciones de juego nos resultaran desfavorables y comenzáramos a perder dinero.