
Los jugadores que tengan al menos algo de experiencia en partidas de póker Deuce-to-Seven hallarán que el póker Badugi no representa tantas dificultades como podrían haber imaginado en un principio. De hecho, gran parte de la estrategia de Deuce-to-Seven se aplica perfectamente al póker Badugi.
En el póker Badugi siempre jugaremos de manera agresiva en posición tardía, procurando robar la mayor cantidad de ciegas. Por otra parte, los jugadores que participen en partidas de manos cortas notarán que tienen mejores oportunidades para poner en práctica estrategias agresivas.
Aquellos que deseen completar un proyecto de mano en Badugi solo tendrán unas 10 cartas con las que podrán completar su mano (si están participando en un juego de nueve personas).
Al recibir sus cuatro cartas cada jugador podrá acceder a la primera ronda de apuestas, retirarse o subir una apuesta ya efectuada. Seguidamente, el primer jugador en actuar (una vez terminada la primera ronda de apuestas) descartará una o más cartas para recibir otras tantas.
Después del descarte tendrá lugar una nueva ronda de apuestas, en la que cada jugador tendrá una nueva oportunidad de descartarse. En la tercera ronda de apuestas cada jugador podrá recibir una nueva carta (cambiarla por alguna de las que tenía).
Finalmente, en la cuarta calle se realizarán las últimas apuestas y cada jugador mostrará su mano (en caso de que desee pagar el precio para acceder al mismo). En la última calle ningún jugador podrá volver a cambiar alguna de las cartas recibidas, teniendo que formar su mano con las cartas obtenidas hasta ese momento.

Una de las mayores ventajas de aplicar una estrategia consistente en póker es la de poder reservarnos nuestras mejores tácticas para las instancias más duras de un torneo en vivo u online. La constancia en los patrones de apuestas, en la selección de manos y en la utilización y explotación de nuestra imagen en cada mesa de juegos siempre pueden rendir dividendos a largo plazo.
En lo que refiere a la selección de manos iníciales y a la posición en el póker existen distintas variables que tendremos que tener en cuenta para maximizar nuestros beneficios en cualquier momento de un torneo o en una partida de póker por dinero.
Si estamos en posición temprana tendremos que atenernos a una selección de manos tight. Solo procuraremos jugar figuras del mismo palo (conectadas) y parejas altas. Dado que estaremos en una posición desfavorable por el resto de la mano, tendremos que ser consistentes jugando solo las mejores manos de nuestra selección personal.
Cuando estemos situados en posición intermedia, por otra parte, podremos ampliar nuestro rango de manos iníciales hacia los conectores medianos y las cartas del mismo palo medias-altas. El objetivo será intentar jugar solo las manos que cuenten con cierto potencial ganador después del flop. Con un proyecto de mano podremos continuar apostando de manera consistente sin temor a perder demasiado dinero.
Finalmente, al estar en posición tardía podremos intentar hacer robos de ciegas con casi cualquier combinación de dos cartas del mismo palo. Todo dependerá, finalmente, de si una mesa es tight o loose. En las últimas tendremos que atenernos a un criterio un poco más conservador.

Una de las mejores maneras de alcanzar el éxito en torneos de póker en los que participan una gran cantidad de jugadores es utilizando la imagen que tenemos en la mesa a nuestro favor. Por ejemplo, aquellos que hayan decidido utilizar una estrategia tight durante gran parte de un torneo (especialmente si se trata en vivo), al llegar a las instancias finales del mismo encontrarán que un cambio repentino a un estilo de tipo loose puede depararles grandes beneficios.
Se trata de utilizar una estrategia de manera consistente a lo largo de un buen período de tiempo para finalmente transformarla.
La capacidad para hacer raises de manera consistente en una mesa de póker resulta vital al momento de alcanzar estrategias efectivas frente a un gran rango de oponentes. Por ello, tendremos que aprender a hacer raises de cantidades equivalente sin importar si los estamos haciendo desde las ciegas o si es desde posición tardía.
Antes de comenzar a hacer raises en un torneo de póker podemos proponernos cantidades fijas de dinero para aumentar las apuestas de nuestros oponentes desde cualquier posición. Esto nos permitirá representar una mano ganadora en cualquier posición y mantener la fuerza real de nuestra mano enmascarada.
Los ganadores de torneos de póker por lo general no se limitarán a utilizar una sola estrategia de manera exclusiva. Por esta misma razón puede llegar a ser muy difícil ganar en el póker conociendo solo un estilo de juego. Los mejores jugadores del póker saben perfectamente cuáles son los mejores momentos para aplicar cada tipo de estrategia.

Los faroles en el póker son una de las herramientas más valiosas a la hora de crear oportunidades de juego favorable. Aquellos que deseen perfeccionar las estrategias más sutiles del póker tendrán que tener la suficiente dedicación para, eventualmente, poder crear ardides originales que los lleven a ganar a largo plazo. Muchas veces, estas estrategias irán a contra corriente de lo que cree la mayoría.
De la correcta elección del mejor momento para hacer un farol dependerá el éxito de nuestra empresa. Por lo general podremos guiarnos por el éxito y el fracaso obtenido por otros jugadores de las mesas de póker que frecuentamos. Es sabido que la mayor parte de los jugadores de póker no saben hacer faroles de manera efectiva.
Son demasiados los jugadores que solo hacen faroles desde posición tardía, o que intentan engañar a sus oponentes cuando hay botes realmente grandes. Lo más normal es esperar faroles de jugadores que hayan hecho raises bastante fuertes en el juego pre flop. Sin embargo, las mejores oportunidades en el póker pueden ser creadas utilizando faroles cuando ningún otro jugador los espera.
Si un oponente ni siquiera puede llegar a imaginarse que un momento determinado podemos llegar a hacer un farol entonces es probable que tengamos éxito en nuestra empresa. Por esta sencilla razón, la clave será hacer exactamente lo contrario de lo que esperará la mayoría de nosotros: haremos faroles desde posición temprana, con cartas débiles y por cifras desproporcionadas. De hecho, esta es la función primaria que tiene un farol en el póker, la de engañar a nuestros rivales.
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Para un jugador que lleve un buen tiempo en el póker, el hecho de que existan numerosas diferencias entre el póker heads y el póker con jugadores seguramente no será ninguna novedad. Muchos podrán intuir que existen diferencias estructurales entre ambos tipos de juegos, pero aún así hay quienes no logran dar con las estrategias adecuadas para sacar ventaja en cada variedad del póker.
Entre las partidas de póker heads up y las partidas 9-max en principio existen varias diferencias estructurales: en un tipo de partidas las ciegas se pagarán de manera continua (en cada mano), la posición tendrá diferente importancia, como también la fuerza relativa de los distintos tipos de manos que podemos formar.
El hecho de que en una partida de póker heads up solo haya dos jugadores nos forzará necesariamente a pagar ciegas en cada una de las manos en las que participemos (ciegas pequeñas o ciegas grandes). En partidas de póker con nueve participantes, por otra parte, solo estaremos jugando en la ciega grande o en la ciega pequeña 2/9.
En estos casos, el único ajuste que tendremos que hacer al jugar partidas cara a cara será ampliar nuestro rango de manos jugables. Vamos a estar jugando un mayor porcentaje de flops. Por lo general se recomienda ver el flop con cualquier tipo de mano que tenga probabilidades de formar un juego decente.
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Las partidas de póker 6-max tienen características especiales que las hacen diferentes a los clásicos juegos con nueve jugadores o a las mesas de torneos. Dado que la cantidad de jugadores disminuye, la probabilidad de encontrar manos altas también será más baja. La principal consecuencia es la varianza del juego incrementa. Esto puede ser visto como una dificultad pero también ofrece numerosas oportunidades para los jugadores que saben aprovecharlas.
En partidas de póker 6-max tendremos oportunidad de hacer raises o apuestas con dos cartas altas (AQ, por ejemplo), con parejas y con cualquier conector del mismo palo. Los conectores distanciados también pueden ser jugados, pero preferentemente en posiciones tardías. De la misma manera, podremos aventurarnos con manos que incluyan cartas altas con kickers medios desde esta misma posición. Por otra parte, será necesario realizar los ajustes que sean necesarios para adecuarnos al nivel de agresividad de cada mesa.
Las manos con las que podremos hacer raises desde cualquier posición son las siguientes: AA, KK, QQ, JJ, TT, 99, AKs, AKu, AQs, AQu, AJs, AJu, ATs, KQs, KQu.
Con cierto rango de manos podremos igualar desde cualquier posición y hacer raises solo en casos específicos. Se trata de las siguientes manos: cualquier pareja ubicada entre ochos y doses, conectores que estén ubicados entre QJ y 78, y conectores a partir del 8 con espacio de dos o tres cifras.
Desde posición tardía podremos ampliar nuestro rango de manos hasta conectores bajos (como 34s o 56s) y a ases acompañados por cualquier carta del mismo palo. De la misma manera podremos jugar figuras acompañadas por 9, 8 ó 7.

La posición que tomamos en una partida de póker va cambiando a cada mano. Según el momento en que nos toque jugar podremos disfrutar de una menor o mayor ventaja. Se dice que los jugadores que están ubicados en los últimos turnos de cada mano tendrán una ventaja apreciable sobre sus oponentes por el simple hecho de que podrán actuar según lo que hayan hecho los jugadores restantes (es decir, cuentan con más información).
Jugar al póker fuera de posición consiste en intervenir en una gran cantidad de manos en las que estamos en alguna de las ciegas (grande o pequeña) o en posición temprana-media. Antes de tomar parte en una partida de póker por dinero deberíamos hacer una pequeña selección con las mesas y lugares disponibles en cada una de ellas. Tendremos que considerar cuáles son los jugadores más agresivos e intentar alejarnos de ellos al momento de escoger un lugar para sentarnos.
Aquellos que se sientan cómodos jugando póker fuera de posición deberán entrenarse para hacer buenas lecturas sobre el juego de sus oponentes. Dado que usualmente no estaremos llevando la iniciativa y no podremos controlar el tamaño del bote de la mejor manera, será necesario tomar notas de nuestros oponentes y llevar un registro de sus estadísticas.
En ningún caso deberíamos fiarnos por manos aparentemente buenas (como la pareja más alta con el mejor kicker, por ejemplo), especialmente si estamos frente a jugadores desconocidos. Los riesgos que existen en estos casos son demasiado altos para invertir dinero en un bote especulativo.

Continuando con la estrategia pre flop para jugar parejas en Sit & Go’s seguiremos con las parejas medias y medio-altas.
Si nos reparten una pareja media (digamos, entre 66 y 88) podemos hacer una apuesta pequeña desde posición temprana, siempre y cuando estemos en una mesa que no sea demasiado agresiva. En caso de que estemos en posición tardía puede que sea interesante hacer un pequeño raise para restringir aún más la cantidad de manos que verán el flop.
De manera similar a como lo haremos con parejas bajas igualaremos solamente los raises pequeños y moderados (nada de ir all in con este tipo de manos). En ningún caso se recomienda igualar reraises con parejas medias. Por otra parte, si hay más de un jugador involucrado en el juego post flop puede que lo mejor sea retirarnos (especialmente si hay varias over cards).
Las parejas medio-altas (99 a JJ) merecen un comentario aparte. La menor pareja de este rango (99) probablemente no sea una mano cómoda de jugar para muchas personas, dado que se sitúa en un límite confuso por el que no sabemos exactamente si es una mano normal o una mano buena. Lo cierto es que son manos bastante buenas.
La estrategia ideal para jugar parejas medio-altas será la de hacer raises (desde cualquier posición) para intentar aislar a un solo oponente. Si nos hacen un reraise solo igualaremos en los casos en que estemos en buena posición y si el bote parece prometedor. Por otra parte, volveremos a aumentar, a nuestra vez, en los casos en que un jugador nos haga un raise pequeño.

Existe un elemento (casi el único) en el póker que nos permite especular en cualquier mesa de juego: la posición. Según el lugar que ocupes en la mesa de juego puedes encontrarte en cuatro posiciones: primero, entre los primeros, entre los últimos y estar en la posición. El que está en la posición es el último, y es también quien tiene el botón. La peor posición en el juego es cuando tienes que hacer la ciega pequeña o grande, es decir, cuando debes apostar antes que cualquier otro.
Más allá del nivel de juego que poseas, estar en la posición es lo más ventajoso, porque al jugar en último podrás conocer como actuaron todos los demás jugadores. En síntesis, contarás con más información. Es por todos conocido que el Texas Hold’em es un juego de información, por lo que cualquier tipo de dato es algo de gran valor.
Algunas ventajas de jugar en la posición son:
1- Cuando es tu turno de actuar dispones de más información sobre los otros jugadores.
2- La posición nos otorga muchas posibilidades de hacer un farol.
3- Podemos evaluar mejor qué cantidad de dinero ponemos en juego.
4- Teniendo la última palabra, en gran parte decidimos cual será el monto total del bote.
Las grandes victorias vienen de apostar de manera agresiva e inteligente en la posición.
Un gran jugador de póker, en una ocasión dijo: “Jugar fuera de la posición es como caminar en una cueva oscura, nunca sabrás lo que te encontrarás al siguiente paso”.