
Todos los jugadores de póker que dan sus primeros pasos en este juego a menudo cometen el error de sobreestimar el poder de una pareja de ases. Si bien las parejas de ases son las manos más esperadas por todos los jugadores de póker, es necesario saber que no siempre resultarán imbatibles. Su principal fortaleza será la de formar la mejor mano posible si no hubiera ningún trío, escalera o juego superior.
En confrontaciones all in pre flop, momento en que ningún jugador cuenta con la información complementaria de las cartas comunitarias, aquel que tenga pareja de ases creerá tener una ventaja ganadora, dado que tiene la mejor mano posible que se puede formar con dos cartas. Aquellos que se enfrenten a una pareja de ases, por lo tanto, deberán procurar obtener una de las manos que puede vencer a la pareja más alta.
Las cartas que podrán plantear algún tipo de dificultades a una pareja de ases siempre serán los conectores (cartas que nos ofrezcan buenas posibilidades de formar escaleras). Si se trata de conectores del mismo palo, tanto mejor. Muchos aficionados tal vez supongan en un primer momento que los conectores más recomendables serán los que incluyan cartas altas (como J, Q o K).
Un análisis más detenido, sin embargo, nos demostrará a las claras que estos proyectos no cuentan con buenas probabilidades de ganarle a una pareja de ases, dado que muchas veces, es probable que alguien que tenga un as y obtenga cartas altas sobre la mesa también pueda formar una escalera (y en este caso, al as). Por otra parte, si necesitamos un as para completar nuestra escalera alta es probable que no lo consigamos (dado que solo tenemos dos outs).

De las variedades del póker menos tradicionales en la actualidad, Seven Card Stud es una de las más atractivas de todas. En una partida de Seven Card Stud, o simplemente Stud, cada jugador recibirá siete cartas con las que tendrá que formar la mejor mano posible de 5 cartas.
Los rangos de manos utilizados para juzgar el valor de cada juego son los mismos que valen para otras variedades del póker como Texas Hold’em u Omaha. En una partida Stud es altamente improbable que un bote se divida entre dos jugadores. Puede suceder, aunque de manera no muy frecuente, que dos jugadores tengan exactamente la misma escalera.
Para tener éxito en Seven Card Stud tendremos que asegurarnos de hacer una rigurosa selección de manos iniciales. En Stud, un error pequeñísimo puede llevarnos a una derrota segura. Por ello, será necesario seguir un conjunto de reglas básicas que nos permitirán tener resultados más o menos homogéneos en todas nuestras sesiones de juego.
Un procedimiento bastante efectivo es jugar únicamente las manos iniciales que contengan valores mayores en las cartas ocultas. Por ejemplo, si nuestra mano inicial fuera (Ad Kd) 9d tendremos altas probabilidades de tener buenos resultados si seguimos participando en el juego en las rondas sucesivas.
En juegos como Seven Card Stud no solo tendremos que considerar las cartas que tenemos nosotros. Dado que en esta variedad no existen cartas comunitarias habrá que considerar las outs restantes para completar nuestro juego de las cartas visibles del resto de los jugadores. Es necesario ejercitar la memoria para llevar un registro completo y seguro de las manos posibles en cada ronda de apuestas.

Entre los proyectos de manos en póker, uno de los que se presentan más a menudo es el de la escalera a dos puntas. En ciertos casos, la probabilidad de completar este juego puede estar reducida al de una escalera normal. Si bien es cierto que en un proyecto de escalera a dos puntas normal la cantidad de outs que tenemos es de 8, esto no siempre es así.
Digamos que tenemos 78, y que el flop es 10,9,3. En este caso, las cartas que nos podrían dar una victoria no son los seis y las jotas. Si saliera una jota, esto abriría la posibilidad de que alguien complete una escalera superior a la nuestra con Q8 o KQ. Por esto mismo, solo podemos considerar cuatro outs (los cuatro seis).
En ambas situaciones tenemos muy buenas probabilidades de conseguir una mano decente, pero también existe el riesgo de que nos ubiquemos en una trampa nosotros mismos. Al momento de apostar fuerte, tenemos que tener muy presentes este tipo de situaciones. Obviamente, siempre tendremos la posibilidad de hacer apuestas moderadas en este tipo de situaciones (como si estuviéramos jugando Texas Hold’em con límite fijo).
Veamos un ejemplo que demuestre una situación típica de juego. Estamos en la ciega grande y pudimos ver el flop de manera gratuita. Con las cartas que muestra la mesa completamos un proyecto de escalera a dos puntas, pero también hay dos cartas del mismo palo.
La ciega pequeña apuesta y aún quedan otras cuatro personas por jugar. ¿Qué debemos hacer? Sin duda, retirarnos. Con solo 6 cartas que podrían completar nuestro juego y cuatro personas más por jugar, realmente no tenemos muchas probabilidades de lograr algo aquí. Además, por la cantidad de participantes que tiene la mesa, es muy probable que al menos un jugador ya tenga doble pareja o trío. Incluso si llegamos a completar nuestra mano, puede que terminemos perdiendo frente a un color.

En el póker existen dos razones distintas (siempre y cuando no intentemos un farol) que nos pueden llevar a permanecer en una mano: tener la mano más alta en un momento dado, o tener un proyecto (generalmente, de escalera o de color).
Según la textura de la mesa, al momento del flop habrá jugadores que buscarán proyectos y otros que querrán que las cartas que se necesitan para completar una escalera o color no aparezcan en el turn y el river. Es muy común, entonces, que la batalla se entable entre un jugador con la mejor pareja, doble pareja o trío, y otros con un proyecto de escalera o superior.
Si estamos del lado de los que desean completar un proyecto, tendremos que saber de manera precisa cuántos outs tenemos (los outs son las cartas presentes en el mazo con las que podríamos completar el juego que estamos armando).
A menudo, encontraremos que las situaciones pueden llegar a ser bastante complicadas. Por ejemplo, si tenemos un proyecto de escalera a dos puntas en un flop (solo nos falta una carta) en el que además hay dos cartas del mismo palo. Las probabilidades que tenemos de conseguir la carta deseada en el turn son de 8/47, mientras que en el river son de 8/46.
Las mismas probabilidades existen para el jugador que tenga dos cartas del mismo palo de las que salieron en el flop. En este caso, no bastará con considerar únicamente las odds de nuestro proyecto de escalera, sino también las de la formación de un posible color. Está claro que el riesgo de seguir mirando cartas será mucho más alto que en otras situaciones.

Ejercicio
Pregunta. ¿Y de A de picas y J de diamantes vs.7 de trébol y 5 de diamantes?
Respuesta. El primer guarismo que nos viene a la cabeza será segura mente de un 32% para quien tenga 7 de trébol y 5 de diamantes, ya que esas son las posibilidades de que en el flop se abra una de esas dos barajas. Pero será menor: el as y la jota también tienen su derecho a mostrarse y habrá ocasiones en las que se superpongan barajas de los dos.
A de picas y J de: 70%.
7 de trébol y 5 de diamantes: 30%.
Las posibilidades de cada player han sido expresadas en porcentajes. Sin embargo, cuando las comparemos con las oportunidades del pozo tendrán que estar expresadas en el mismo sistema de unidades: precisamente el de oportunidades.
Para eso nos instruimos para pasarlas de uno a otro. Esta vez les propondrá una tabla que compara las más usadas y sus equivalencias.
Posibilidades – Oportunidades
50% – 1:1
40% – 1,5:1
35% – 1,75:1
33% – 2:1
29% – 2,5:1
25% – 3:1
20% – 4:1
17% – 5:1
10% – 9:1
Rondas de apuestas posteriores al flop. Para obtener las oportunidades de ganar en todas las rondas de apuestas que vengan a continuación, nos las veremos con un nuevo concepto y de aplicación universal: el de las salidas. Será muy elemental no sólo para el hold ‘em, sino también para el pedazo de las variedades de póker, claro que con sus ajustes particulares.
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