
Hace poco, un hombre llamado Abraham Korotki se llevó el Ladies Event de Borgata, en Atlantic City, para la consternación de toda la mesa femenina. En el cara a cara derrotó a Nicole Rowe llevándose el primer premio de $20,892.
Si bien uno podría aducir una gran cantidad de argumentos a favor de la participación de hombres en torneos femeninos (como por ejemplo, que la discriminación no entra en las reglas de juego), es dificil entender qué es lo que llevó a esta persona a “infiltrarse” en un juego con mayoría de participantes femeninas.
Este tipo de eventos están pensados para que las mujeres tengan la posibilidad de enfrentarse con otras mujeres si así lo prefieren, ya que usualmente en los torneos de póker los hombres son mayoría. Es por eso que la participación de un hombre en un evento específicamente para mujeres suena tan extraña.
De hecho, los hombres tienen muchísimas posibilidades de jugar en torneos típicos en todo el país. Solo en Borgata se ofrecieron 49 torneos que no eran para mujeres durante la Poker Open Series.
Básicamente, Korotki se aprovechó de una laguna legal que le permitió disputar el torneo. Con esto tampoco quiero decir que las mujeres tengan menos habilidad que los hombres. Podemos citar numerosos ejemplos, como Annie Duke, Jenifer Harman y Cyndy Viollete, y todas ellas podrían enseñarle un par de cosas a este señor en una mesa de póker.
Pero existe una razón mayor que explica la existencia de estos eventos: muchas mujeres se sienten incómodas al tener que jugar con hombres, y por eso prefieren disfrutar del juego sin ellos.