
Como dijimos antes, en el póker debemos apoyarnos en las impresiones que nos causan los demás jugadores, para poder diseñar una estrategia en contra de esos. Conocemos esto como “leer a las personas”. En este proceso, obtenemos una impresión general, y la utilizamos para categorizar a un jugador según conceptos previos que poseemos.
Hacemos esto para poder, luego, explotar su estilo de juego a nuestra conveniencia, y para anticiparnos en el diseño de planes de contraataque. Sin embargo, debemos actualizar constantemente nuestras evaluaciones, basándonos en la información que se nos presenta continuamente a lo largo de las partidas de juego, mientras se va desarrollando la sesión de póker.
Si nos mantenemos aferrados a una primera impresión, y utilizamos todas nuestras siguientes observaciones tan sólo para intentar justificar esta primera impresión, caeremos en la trampa de subir por esta escalera de conclusiones. Y, una vez que nos encontremos trepando es escalera, sólo se nos presentaran falsas perspectivas.
Como dato de interés, observamos que esta superposición que hay en el conjunto de habilidades que tiene un entrenador y un jugador de póker en común, nos sirve para su aplicación en ambas situaciones. Cuando estaba en este entrenamiento de una semana de duración, tuve la oportunidad de utilizar muchas metáforas que había obtenido del mundo del póker.
En poco tiempo, los demás asistentes a ese entrenamiento pensaban en mí como tan sólo un jugador de póker. Ellos habían estado subiendo la escalera de las conclusiones mientras yo hablaba. A final de cuentas, les di el gusto y terminamos la conferencia jugando un torneo de póker en estilo Texas Hold’em.

Cuando ves que las fichas del jugador a quien analizaste según la primera impresión que te causó, con sus llamativas piezas de joyería, su vibrante camisa abierta, y su profundo bronceado, van creciendo, puedes pensar que tus asunciones iniciales fueron correctas.
Sin embargo, podrías también haber visto desde un primer momento que, más allá de ser el apostador descuidado que creíste que él era, se trataba de un jugador habilidoso, cuidadoso y muy ingenioso, quien cultivó artificialmente su imagen tan sólo con el propósito de despistar a sus oponentes, tal como lo hizo contigo.
Se hubieses estado dispuesto a observar toda la información de manera objetiva, te hubieras dado cuenta de que, mientras su estilo fuera generalmente más suelto que el tuyo y más agresivo que el de los jugadores que estaban antes que él en las apuestas, en muy pocas ocasiones el jugaba en una ronda del river sin tener en sus manos un muy buen juego.
Podrías haber notado esto si hubieses observado que él tenía fuertes acciones temprano en las rondas de juego, aumentando su actuación con charlas y actitudes en la mesa, camuflando de este modo su estilo de juegos selectivo.
En el juego del póker debemos, por supuesto, apoyarnos en nuestras impresiones iniciales de nuestros oponentes, para así determinar un curso de acción en contra de ellos. Esto es a lo que nos referimos cuando hablamos de “leer a las personas” participantes en nuestra contra en la mesa de juegos.

Continuamos analizando el ejemplo de quien, a primera impresión, que parece un típico apostador:
Ni bien comiencen la primera ronda de juegos, él se ha realizado una subida del bote. Todos los demás jugadores de la mesa se retiran. Inmediatamente, tú piensas “es un hombre salvaje”, y que preparas para dar un buen paseo.
Después de eso, cada pequeña cosa que hace además jugar a las cartas, ya sea saludar agitando una mano a su amigo Anthony que está en una mesa de juego cercana, hasta devolver al cantinero su trago, incluso la forma en la que él sostiene sus cartas y como pronuncia la frase “sube ese bote”, te deja cada vez más convencido de que estás tratando con un apostador de altos límites que no se preocupa por sus gastos, es decir, un maniático, cómo conocemos a este tipo de personajes en las salas de póker.
Mientras avanza el evento te mantienes enfocado en tu decreciente montón de fichas, y en su creciente montón de fichas. Atribuyes este hecho aún poco justo empujón de buena suerte que él ha tenido, a tus expensas. Tu impresión inicial se profundiza, y ya no puedes ni quieres en verdad observar la información disponible acerca de la forma en la que este jugador lleva a cabo sus rondas de juego.
Lo que sucede aquí es muy sencillo de explicar: ha subido por la escalera de conclusiones, y te has convencido a ti mismo de que las caracterizaciones y presunciones que realizaste ni bien llegó este jugador a la mesa, fueron correctas y apropiadas. Pero hay mucho más a saber al respecto, y que sorprenderás con lo que leerás en el próximo artículo.

¿Cómo diablos se relaciona todo esto con el póker?
Este ejemplo se relaciona con el juego del póker de la siguiente manera: nosotros también subimos por esta escalera de conclusiones cuando estamos participando en una mesa de póker, y lo hacemos todo el tiempo.
Hacemos inferencias sobre todo tipo de cosas al respecto de los jugadores contra los que estamos compitiendo, y luego reforzamos nuestras presunciones con todos los comportamientos que ellos podrían llevar a cabo. Esto, en sí mismo, no nos hace daño alguno. Sin embargo, no comprobamos nuestras presunciones iniciales, y vamos componiendo impresiones equívocas mientras lo hacemos.
Finalmente, esto obstaculice nuestra habilidad de llevar al máximo nuestras ganancias y beneficios a partir de lo que podamos inferir de los otros jugadores y de sus juegos. Tomamos en consideración un nuevo ejemplo que propone el autor:
Hay un hombre de mediana edad sentado en una mesa de póker. Luce un bronceado profundo, y diste una camisa de seda de un color brillante, con los primeros botones desprendidos, dejando ver una llamativa cadena de oro. También luce un gran brazalete de oro, y un anillo en su dedo meñique. Tan sólo con verlo, una palabra aparece en tu mente: “apostador”.
Ni bien se sienta en la mesa, muestra una gran faja de billetes y compra su entrada por un gran monto. A viva voz le pide a la camarera un trago, y pide otro trago para convidarle a ella.

Seguramente como entusiasta del póker, ha jugado en el casino tradicional, casino en línea y tal vez un par de veces en el hogar de algún amigo. Tiene el dinero, la habitación y ahora quiere comprar su propia mesa de póker. Esta es una decisión seria y no para tomarla a la ligera. Usted apuesta a la diversión por supuesto pero en sus juegos, no quiere jugar a la hora de hacer una compra grande como esta.
Presupuesto
Su dinero disponible será probablemente la consideración más importante cuando se piensa en comprar una mesa nueva de póker. Hay valores de mesas de póker que están disponibles para una amplia variedad de ingresos.
¿De marca o sin marca?
Esto depende de lo que signifique para usted su equipo favorito de juegos, esta es una elección personal.
Tamaño y Forma
Esta es realmente la más importante despues del precio. Tienes que ver donde vas a poner tu mesa de póker, incluso si va a construir su propia sala para el uso de la mesa de póker, tenga en cuenta el tipo de espacio que tiene disponible y cuantas personas podrán sentarse cómodamente en el área de juego.
Accesorios
Esto abarca no sólo las fichas de póker y juegos de barajas, se supone que no se deberían mencionar ya que no se puede jugar al póker sin ellos, pero con respecto a los accesorios un tema es el distribuidor y contenedor de las cartas, un ordenador de cartas, y por supuesto, mesillas para bebidas.

Quizás sí haya sido una broma. O quizás tu amiga hubiese estado sentada en una habitación diferente de esa casa, esperando a que llegarás con muchas ansias. Quizás los demás invitados a esa fiesta en verdad piensen poco de ti. O quizás, todos ellos han estado prestando de atención tan sólo a las personas que conocían.
Así, no podrás comprobar tus conclusiones basándote en la información que obtuviste de manera sumamente objetiva, ya que toda esta información sólo proviene de ti. Todos nosotros tendemos a no discutir con nuestra propia información, a no discutir con nuestras propias opiniones. Y, si absorbemos estas conclusiones sin comprobarlas, tendemos a rondar esta escalera de inferencias, saltando de una conclusión hace la siguiente, sin llegar jamás a comprobar ninguna de ellas.
Podrías modificar este comportamiento, pero esto requeriría que carretes a ti mismo y a tus conclusiones, lo que es muy poco (o para nada) habitual. No es algo cómodo para llevar a cabo. Por ejemplo, en aquella fiesta podrías haberle preguntado a alguien dónde estaba tu amiga, e ir a encontrarte con ella, incluso le podrías haber preguntado directamente si es la que había invitado como una broma.
Podrías haber apartado sus presunciones e inferencias, y podrías haberte enfrentado a las otras personas, para poner estas presunciones bajo la lupa y corroborarlas, comprobando si de verdad todos ellos eran o no unos idiotas estirados. Esa fue la idea de este entrenamiento: exhortarnos a no llegar a conclusiones a partir de información incompleta, y poner a prueba nuestras presunciones en este proceso.

Sigamos analizando el ejemplo del autor:
Entras a la casa donde es la fiesta, pero nadie te saluda, todos están hablando con alguien más. No ves a tu amiga, de hecho, ella probablemente olvido que tú venías a la fiesta. Quizás ella decidió no ir a la fiesta para evitar encontrarse contigo. Esto en verdad te irrita, ya que no sabes qué hacer ni con quién podrías hablar.
Todos los demás invitados parecen estar pasando un muy buen momento, al mismo tiempo que parecieron estar ignorándote. Piensas que probablemente ellos creen ser mejores que tú, ya que tú eres tan sólo un simple empleado de la sala de correos de la empresa. De hecho, la mujer que te invito probablemente lo haya hecho como una broma. Quizás todas estas personas se estén riendo de ti, por haber caído en la trampa de esta broma.
Entonces, te decides por abandonar la fiesta, insultándolos en tu cabeza y considerándolos un puñado de idiotas estirados. Estas conclusiones parecieron ser tan razonables y tan naturales, que pareciera haber sido verdad que todo esto fue una broma de la que fuiste víctima. Pero las conclusiones como ésta pueden o no estar basadas en una verdad.
Puede que creamos en ellas, y que infiramos una conclusión a partir de un conjunto de información, y que vayamos subiendo por esta escalera, añadiendo a la ecuación nuevas observaciones que nos llevan a nuevas conclusiones. Pero, ya que no estamos comprobando ninguna de estas conclusiones mientras subimos la escalera de las conclusiones, podemos no saber si en verdad nuestras conclusiones han sido correctas o no.

A continuación, el autor nos explica su teoría sobre esta apartado en el juego del poker, mediante un ejemplo:
He aquí un ejemplo. Digamos que trabajas en la sala de correos de una gran empresa. Una joven mujer de una oficina, con la que has estado coqueteando, se propone que se encuentran en la fiesta de Navidad, en la casa de otra persona. Tú decides ir, ya que quizás puedas llegar a conocerla mejor. Llega es un poco tarde, y estás nervioso sobre esta fiesta porque, en realidad, no conoces a nadie allí, más allá de la mujer de tu oficina, quien te dijo que te encontraría allí.
La casa donde se hará la fiesta está en un barrio más acaudalado que el que habitas tú. Está lloviendo. Tú tomaste el transporte público, el que te deja muy cerca de dónde queda la fiesta, pero aún así tienes que caminar algunas cuadras para llegar allí. Cuando llegas, te encuentras que la puerta está cerrada, pero logras escuchar ruidos de fiesta del otro lado de la puerta. Tocas el timbre. Luego esperas. Y a cada minuto que pasa de mojas un poco más.
Nadie parece contestar a la puerta. Piensas que quizás a nadie le importa que tú estás esperando del otro lado. Finalmente, alguien viene y abre la puerta. Mientras lo hace, continúa hablando con otra persona, observando hacia atrás por sobre su hombro y abriendo la puerta al mismo tiempo. Leer más…

A continuación, sigamos conociendo el punto de vista que tiene el autor original, al respecto de las coincidencias existentes entre los errores que cometen los jugadores de póker en sus juegos, con los errores que cualquier persona comete en el día a día:
En un entrenamiento de una semana de duración hace algunos meses, me enfrente a un segmento denominado “la escalera de las conclusiones”. Allí estábamos aprendiendo cómo las personas utilizan sus impresiones iniciales o sus nociones previamente concebidas acerca de algo o de alguien, tan sólo para justificar los sentimientos o pensamientos que pudieran darse a su encuentro.
Estas personas ingerían malas intenciones, por ejemplo, en algún comportamiento que podría haber sido, por sí mismo, benigno. A medida que estas personas iban llegando a estas conclusiones, su nivel de disgusto o de repulsión iba en aumento. De hecho, ellos estaban escalando o subiendo la escalera de las conclusiones, es decir, que estaban argumentando su nivel de enojo, de inseguridad, o de hostilidad a medida que ascendían, paso a paso, diciendo de una conclusión hacia la siguiente.
Pero todo esto estaba sucediendo sólo en sus cabezas: aquella voz que les daba las ideas les sonaba natural, que iba progresando en diminutos incrementos, haciéndose cada vez más creíble. Esto, justamente, es lo que hace que la voz de la conclusión sea tan perniciosa en el casino y en la vida diaria. Además, cuando desde habla, no tiene ninguna oposición.

Los casinos online gratuitos realmente pueden ponerle un condimento extra a nuestras vidas. Muchos son los jugadores que han jugado al póker durante años y que habían comenzado a aburrirse con lo predecible de los juegos. Entonces tuvieron la oportunidad de entrar a un casino online y jugar en forma gratuita para probar nuevas modalidades de juego.
Fue así que lograron conocer el póker estilo Texas Hold’em, un juego en el que los jugadores apuestan hasta cuatro veces por mano. El juego de poker se desarrolla utilizando un mazo común de cartas, incluso en los casinos online gratuitos. Cada jugador de poker recibe dos cartas boca abajo. Luego hay cinco otras cartas comunitarias que se reparten boca arriba sobre la mesa.
Uno debe armar el mejor juego de cinco cartas combinando las cartas personales con las cartas comunitarias. En los casinos online gratuitos, el juego comienza desde el extremo izquierdo del dealer con una apuesta forzada, la ciega pequeña, que luego es doblada por otro jugador. A esta última se le llama la ciega grande. El dinero que se apuesta conforma el pot o pozo, y el resto del juego de poker se desarrolla intentando ganar este pozo.
Luego de las ciegas se reparten las dos cartas personales. Los jugadores pueden igualar las apuestas anteriores para ver la próxima carta, retirarse de la mano o subir la apuesta que anteriormente se haya realizado. Mientras el juego se desarrolla, las cuatro rondas de apuestas se completan con el flop, la cuarta carta y la quinta carta, también llamadas el “turn” y “the river”.