
Uno de los aspectos más descuidados en el póker profesional o entre los jugadores amateurs que desean progresar en el juego es la administración de la banca. Casi todos los jugadores no tienen un buen sistema de administración de dinero, por lo que suelen perder la oportunidad de ganar más dinero del que ganan o, lo que es peor, pierden dinero innecesariamente por no haberse preparado en el área de gestión de banca.
Aprender las reglas de la administración de nuestro dinero es muy sencillo. Lo difícil es tener la disciplina para atenerse a todas las reglas que aprendimos y nos propusimos seguir.
Existen unas cuantas reglas para jugadores de pequeños stakes que, de seguirlas adecuadamente, te permitirán seguir jugando y ganando dinero sin tener que volver a depositar efectivo. Estas reglas son muy sencillas y fáciles de seguir. Tampoco son demasiado estrictas o conservadoras (de hecho, muchas no parecen conservadoras en absoluto). Se podrían resumir de la siguiente manera:
1- No quieras subir de categoría demasiado pronto
2- No te preocupes por la categoría en que juegan tus amigos y conocidos
3- No sientas vergüenza en bajar de categoría
Un adecuado manejo de tu banca no tiene por qué ser algo complicado o resentir tu crecimiento como jugador de póker. La verdad es que te ayudará a mejorar y a ganar más dinero, ya que solamente estarás jugando en los niveles que se adecuan mejor a tu banca. En caso de empezar a participar de juegos más agresivos y con más dinero en juego, deberás afinar la gestión de tu banca y ser más conservador aún.

Cuando te encuentres frente a un bluffer crónico lo que tienes que hacer es permitirle hacer el bluff, y luego aumentarle lo suficiente como para asustarlo. Usualmente hago esto sólo cuando tengo pocas pérdidas o cuando la apuesta realmente lo vale. De ninguna manera voy a tratar de detener un bluff si todo lo que tengo por ganar son un par de ciegas. Los bluffers pescan rápidamente estas subidas.
Es parte de su juego el probar suerte con cada apuesta y luego retirarse si alguien les aumenta. Si aceptan todas las subidas los bufflers quebrarían muy rápido. La primera vez que lo hagas ellos creerán que tenías una buena mano. La segunda vez van a tener más cuidado de ti. La tercera, cuarta y quinta vez tendrán miedo de echarte un bluff por lo que podrás empezar a jugar sin preocuparte por ellos.
En este punto, si arriesgan una apuesta en una mano en la que tú estás involucrado puedes estar seguro de que tendrá un buen juego. Con esto habrás logrado cambiar su estilo de juego, lo que es redituable para ti.
Ocasionalmente esta técnica te jugará en contra cuando trates de aplicarla frente a un jugador que sea un muy buen bluffer (con esto me refiero a aquellos que blofean solo el número correcto de veces). Estos jugadores solo blofean cuando saben que obtendrán ganancias.
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