
Es tiempo de integrar las oportunidades al póker.
Supongan que poseen un trabajo bien remunerado, en el que ganan $10.000 por mes. Un compañero bien intencionado los ha recomendado para un puesto en la misma empresa, pero en el exterior, para ser precisos en Rusia.
¿Cómo evaluarían la proposición? Si bien el dificultad plantea muchas aristas, lo primero que hacen es espetarle a ese compañero la siguiente pregunta a boca de jarro:
—¿Cuánto me van a pagar?
—20.000 rublos —responde el fiel compañero.
¿Se sienten hechos por la respuesta?
Claro que no. Falta saber cuál es la relación que se establece en el cambio con nuestra moneda.
—Dos rublos equivalen a un peso local —responde.
Ya poseen la información básica. Van a ganar —oportunidades de ganar— el doble, pero el cambio —oportunidades del pozo— los devuelve a una condición de equilibrio. La proposición parece intrascendente.
Procederemos del mismo modo cuando nos toque el turno de hablar y por ende, de decidir en un pase. Compararemos las oportunidades que nos ofrece el pozo con las de ganar para saber si nos interesa la proposición.
De acuerdo con los fundamentos teóricos del póker, todo se reduce a tomar decisiones correctas. Como en otros órdenes de la vida, quien disponga de la mejor información, y si la maneja atinadamente, obtendrá más oportunidades de que las decisiones asumidas sean las correctas.
Las oportunidades son un instrumento al servicio de la toma de decisiones.