
El juego de póker tiene como distintivo una fusión elaborada de azar y estrategias de parte del jugador de póker. Y una de las estrategias que debe poseer un jugador de póker es la habilidad de mentir.
Hay que saber mentir, es una afable estrategia de póker. En ingles se lo conoce como “bluff” y en español como “farol”. La idea de esta habilidad es engañar al contrincante y ganarle en el juego.
En ciertos casos, con la habilidad del “farol”, puedes hacerle creer al adversario que tienes una buena mano, una vencedora, cuando en realidad no tienes absolutamente nada. O simplemente hacerle creer que no tienes nada cuando tienes realmente una mano ganadora.
Al principio, es aconsejable que no pongas en práctica esa estrategia, desde ya no “faroleando” le darás una idea a tus contrincantes de tu juego, por lo que se sentirán cómodos y a la vez creerán que pueden predecir las manos en póker que tendrás.
Cuando notes que tus adversarios crean que no mientes, haz uso del “bluff” y trata de sacar tantas ventajas como puedas.
Ten en cuenta, que cuando mientes, deberás contener tus emociones bajo control. Desde ya si no puedes contenerlas les darás pistas a tus oponentes a través de tu rostro.
Hay jugadores profesionales que pueden predecir lo que tiene el adversario con solo mirar su rostro. Si mantienes tus emociones, les resultara difícil a tus oponentes saber qué mano tienes.
Cuanto menor sea el grupo de jugadores en una mesa de póker, más fácil será para observar que en una mesa completa de jugadores. Leer más…
Más allá de las habilidades específicas para el Poker, la importancia de conocer sus reglas y estrategias, la observación cumple un rol fundamental en el juego. Una persona puede ser un experto y hábil jugador, pero si no es un buen observador puede que no tenga éxito en el juego.
Es así como muchos jugadores sacrifican la ganancia en las primeras manos para conocer a su oponente. Estudiarlo en detalle, saber cómo reacciona cuando tiene buenas cartas, conocer su modalidad de juego, sus más mínimas y aparentemente insignificantes reacciones.
Una vez que cree conocerlo está listo para actuar. Con los datos acumulados puede anticipar sus jugadas, interpretar su lenguaje corporal y rearmar su propio juego en función de los datos que le proporciona su oponente.
Todo el mundo sabe que una levantada de ceja, rascarse la nuca o carraspear intermitentemente puede significar mucho más que simples molestias corporales.