
La opinión general y el sentido común suelen unir habilidad técnica con juego experto. No cabe duda de que para tener éxito en el póker es necesario tener un profundo conocimiento de las reglas de juego y de las distintas estrategias que podemos implementar en una partida. Sin embargo, para ser un jugador de póker experto necesitaremos mucho más que ello.
Los expertos del póker se caracterizan por un alto nivel de adaptabilidad. Uno de los requisitos que no puede dejar de tener un jugador de póker ganador es la capacidad para adaptarse correctamente a distintas condiciones de juego.
En ocasiones será necesario utilizar a nuestro favor distintas habilidades sociales para poder participar en un determinado juego de póker, por ejemplo (especialmente si jugamos póker hogareño). Otras tantas tendremos que aplicar conocimientos teóricos en situaciones de alta complejidad.
Los mejores jugadores de póker saben que para tener un juego de buen nivel tienen que tener una excelente capacidad para tomar decisiones de todo tipo. Para el común de los jugadores las decisiones en el póker se plantean a nivel de la elección de manos y el apostar o no apostar.
Otras decisiones, de igual o mayor importancia, suelen ser descuidadas. Por ello, cualquier jugador ganador debería preocuparse por llevar a cabo una buena selección de mesas y asientos de póker, por administrar su banca de la mejor manera y aprender a sacar provecho tanto de manos altas como de manos bajas (esto incluye la habilidad de hacer creer a nuestros oponentes que estamos haciendo un farol cuando tenemos la nuts).