
Como comentamos en la primera parte de nuestro artículo, una de las mejores maneras de vencer a jugadores muy agresivos es utilizar una estrategia de apuestas débiles que nos permita tender una trampa a nuestro adversario.
En primer lugar tenemos que esperar a tener una mano muy fuerte. Supongamos que en un momento dado recibimos AK. Puede que sea la situación ideal para tender nuestra trampa al jugador agresivo. Por ello haremos un buen raise pre flop, esperando que iguale nuestra apuesta. Éste jugador y uno o dos más igualan la apuesta. En el flop sale un rey, por lo que podríamos llegar a tener la mejor mano posible en esta ronda.
Aquí, varios jugadores considerarían hacer un check-raise, dado que sabemos que estamos frente a un jugador agresivo. Sin embargo, dada la situación actual lo mejor sería hacer una apuesta de poco menos del tamaño total del bota. Bajo ninguna circunstancia deberíamos dejarle ver una carta a este jugador de manera gratuita.
Por otra parte, buscaremos que el jugador agresivo nos haga un raise. Digamos que el jugador en cuestión sólo iguala nuestra apuesta (el resto de la mesa foldea). En el turn sale un as. Tenemos doble pareja. Seguramente tenemos la mano ganada. Aquí ¿es ocasión para hacer un check-raise? Muchos lo harían, pero lo ideal será hacer una apuesta débil, más pequeña que la que hicimos en el flop para que nuestro oponente crea que no tenemos un buen juego. Lo más seguro es que de esta manera provoquemos un all in seguro.
Muchas veces, una apuesta pequeña puede ser útil para engañar a un jugador respecto a la fuerza de nuestra mano (incluso más que un check-raise).

Para ganar al póker existen diferentes tipos de estrategias que, según nuestro estilo de juego y la experiencia que tengamos en las distintas variedades del póker nos darán buenos resultados.
Una de las situaciones más frustrantes para un jugador de póker es enfrentarse a oponentes extremadamente agresivos que nos pueden llegar a quitar botes en los que tenemos las mejores manos especulando únicamente con su agresividad. Frente a este tipo de jugadores la mayor parte de las estrategias clásicas suelen fallar.
Dado que nuestro oponente no podrá predecir lo que planeamos hacer en una jugada clave, una de las tácticas más efectivas frente a jugadores agresivos será aplicar una estrategia de apuestas débiles para llevarnos su stack completo en el mejor momento. Puede que necesitemos perder varios botes pequeños antes de alcanzar nuestro cometido.
La selección de manos que aplicaremos en estos casos será extra tight. La clave de todo el sistema es hacer apuestas medianas y fuertes al comienzo de la ronda de apuestas (en el flop) para bajar la cantidad de dinero apostado en el river.
Muchos jugadores percibirán la diferencia en la cantidad apostada como un signo de debilidad, lo que los llevará casi inmediatamente a intentar robarse el bote. Sin embargo, muy pocos se darán cuenta de que en realidad estamos tendiéndoles una trampa y provocando sus apuestas más fuertes. Dado que habrán ingresado sin saberlo en un terreno desfavorable las condiciones de juego serán óptimas para nosotros y nos llevaremos todo el dinero que no pudimos ganar en botes pequeños en una sola mano gigantesca.