
En el póker existen ciertas maneras de apostar que pueden llevarnos a callejones sin salida. Una de ellas puede ser la de las apuestas de continuación.
Si no tenemos la suficiente experiencia para calcular tamaños de apuestas y para leer el juego de nuestros oponentes, puede que más de una vez caigamos en una trampa.
En el póker, como muchos jugadores sabrán, no es posible determinar una única manera correcta de jugar una mano. Según el tipo de oponente que tengamos frente a nosotros, la textura de la mesa y nuestras cartas, será necesario combinar la información para decidir de la manera más objetiva posible.
Habrá jugadores frente a los que intentaremos una apuesta de continuación (raises pre flop y apuestas en el flop) y nos encontraremos con que igualan y hasta hacen raises con manos mediocres (esto solo lo harán los más experimentados). Otros, simplemente tendrán manos superiores a las nuestras, por lo que para jugar correctamente este tipo de manos será necesario tener muchas agallas.
En límites bajos y micro-límites, sin embargo, no es muy común encontrar tácticas de juego avanzadas. Si hacemos un raise pre flop y una apuesta en el flop y un jugador iguala ambas veces, para volver a igualar en el turn, lo más probable es que solo se trate de un calling station. Al subir a niveles de juego un poco más elevados, puede que comencemos a encontrarnos con jugadores más refinados. Las tácticas se hacen muy sutiles y necesitaremos aprovechar ventajas mínimas para poder ganar una partida o torneo.

Uno de los conceptos elementales que debe manejar un jugador de póker que desee destacarse es el de las apuestas de continuación. Se trata simplemente de apostar en consecuencia con nuestro comportamiento en el pre flop. Casi siempre, sin embargo, consiste en apostar en el flop una buena cantidad de dinero después de haber hecho algún raise pre flop.
Para el jugador que realiza apuestas de continuación existen algunos riesgos que deberá tener en cuenta. Es muy común, especialmente entre jugadores muy agresivos, el igualar raises pre flop y apuestas en el flop. Sobre todo cuando estamos en una situación de heads up, nos encontraremos con este tipo de jugadores que lo único que harán será tendernos una trampa.
El raiser, además, suele estar fuera de posición, con lo que su compromiso en la mano puede llegar a ser muy alto. Si fuera el caso que tuviera pareja de nueves en una mesa en la que se muestra Q85, por ejemplo, puede creer que tendrá la superioridad inmediata. Por ello, apostará rápidamente casi todo el tamaño del bote, esperando ganar en ese mismo momento. Sin embargo su oponente iguala. En el turn aparece una K.
En esta situación, con dos cartas superiores sobre la mesa puede ser arriesgado seguir apostando temerariamente. De esta manera, en la ronda de apuestas del turn decidimos pasar. Nuestro oponente nota nuestra incomodidad en esta instancia, por lo que decide apostar, esta vez él, todo el bote. No nos queda más remedio que foldear. Al terminar la mano, nuestro oponente nos muestra sus cartas: A7. Este es un claro ejemplo de estrategia de espera que puede aplicarse contra apuestas de continuación.