
¿No resultaría entonces prudente para el jugador A, pensar que es poseedor de la mejor mano? Colocar todas sus fichas para intimidar al resto, podría ser una de las mejores estrategias… claro, si no existiera el par de ases del jugador B; quien en ese momento no tiene nada que pensar: la apuesta puede ser igualada, y ambos pueden llegar a pensar que se trata de un blof, el cual pueden respaldar con su buena mano.
Pero estas circunstancias perfectas no terminan aquí. Debes saber que uno de los errores más frecuentes que pueden cometerse en el juego, es ser presa de una “mano perfecta”, ya que te cegará de forma total. Si estás del lado de una mano inferior, lo más probable es que vayas a perder todo tu dinero, pero por otro lado, si eres de los que siempre piensa que una buena mano no lo es todo, también serás propenso a caer en blofeo constantes.
Saber cómo evitar caer en este error, es la clave del éxito; para que estas circunstancias puedan darse, debes siempre recurrir al flop; pues en él está la llave que hará doblar psicológicamente al contrincante. Procura recurrir a la intimidación si el flop es suficientemente bueno como para permitirte hacer una combinación ganadora con tu pocket; ya que en el póker, una mano débil que parece una grande, puede ser igual de valiosa que una grande que en verdad lo sea.
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