La Escalera de Conclusiones VII
- 08-08-2009
- Publicado en Poker

Continuamos analizando el ejemplo de quien, a primera impresión, que parece un típico apostador:
Ni bien comiencen la primera ronda de juegos, él se ha realizado una subida del bote. Todos los demás jugadores de la mesa se retiran. Inmediatamente, tú piensas “es un hombre salvaje”, y que preparas para dar un buen paseo.
Después de eso, cada pequeña cosa que hace además jugar a las cartas, ya sea saludar agitando una mano a su amigo Anthony que está en una mesa de juego cercana, hasta devolver al cantinero su trago, incluso la forma en la que él sostiene sus cartas y como pronuncia la frase “sube ese bote”, te deja cada vez más convencido de que estás tratando con un apostador de altos límites que no se preocupa por sus gastos, es decir, un maniático, cómo conocemos a este tipo de personajes en las salas de póker.
Mientras avanza el evento te mantienes enfocado en tu decreciente montón de fichas, y en su creciente montón de fichas. Atribuyes este hecho aún poco justo empujón de buena suerte que él ha tenido, a tus expensas. Tu impresión inicial se profundiza, y ya no puedes ni quieres en verdad observar la información disponible acerca de la forma en la que este jugador lleva a cabo sus rondas de juego.
Lo que sucede aquí es muy sencillo de explicar: ha subido por la escalera de conclusiones, y te has convencido a ti mismo de que las caracterizaciones y presunciones que realizaste ni bien llegó este jugador a la mesa, fueron correctas y apropiadas. Pero hay mucho más a saber al respecto, y que sorprenderás con lo que leerás en el próximo artículo.